
Posted on 08 Julio 2009 by Hoortes
Posted on 31 Diciembre 2008 by Juan
Hasta los hugu de abrir envases de embutidos, pijo. Coño! No se si seré el único, pero lo de los nuevos envases de embutidos ya se está poniendo feo. A ver… coges el envase ese así cerrao al vacío y el lomo brillando dentro puestecico así en rodajas paralelas. Dos filas. Llevan un cartón grapao con el logo, lomo de suputamadre del Bierzo o lo que sea, y el plástico ese que parece que lo han pegao en la NASA, nene… Si llegas con hambre, mojao, sudando de las gotas, y quieres picar un par de lonchas, si el paquete está cerrado hay que olvidarse directamente y dejarlo pa después de la ducha si acaso, una vez meao, tranquilizao y demás historias…
Hay que armarse con un cuchillo. Que no te la metan doblá con eso de Abre Fácil (aquí y la flechica roja esa señalando una esquina) porque vamos, hay que ser el puto mito de Bourne para abrir la pila de lomicos.
Ni uña, ni dientes (ojo, dientes nunca) ni capullos. Cuchillo o tijeras grandotas desas que se meten tres dedos por dos… y así aseguras hacerle algo de daño al envase. Una vez agujereado o abierto tijeras el envase se pliega como si fuera una medusa. Posición de defensa y se oye un rudidillo así shiiuuuuuP! Está perdido. Toca la fase del engrase rojo.
El cuchillo no entra. Ni el más fino de los cuchillos puede meterse entre los dos plásticos solapados como si los hubieran soldado. El lomo sigue ahí, y ahora además echa tufillo así a lomico sabroso expulsado en el susodicho Shiiiiuppp! Y te pones más nervioso… Estás en la fase que si lo piensas (¿qué capullo estoy haciendo aquí tratanto de comer algo pijo en el año 2009?) porque pijo, en las cavernas era mil veces más sencillo esconderse con piedras y matar mamút pa echarlo al fuego y jamar como un bellaco aplacando el hambre…
Pero no… no hay piedras, ni mamuts, hay envases al vacío que hacen Shhuuuuup!.
O sea, que sigues, con el hambre y el olorcillo. Tenedorcillo desos de tamaño cucharilla es la herramienta más adecuada. Lo insertas a la fuerza hasta que el plástico cede un milímetro y ya por necesidad y hambruna te ves obligado a hacer palanca con le dedo, claro, entonces llega la grasación de la mano en rojo y el olor es ya sanguinario.
En esas tiras fuerte con dos dedos a forma de pinza, ya con la mano bien llena aceite, y pijo… ahora viene ya lo peor… que quieres ¿sacar un par de rodajas? Tu estás colgao, picha, ahí sale la ristra derecha entera bien pegaica toa fuera del plástico del capullo, que ahora achanta como si se hubiera rendido y suelta tinta en un último zarpazo, como diciendo, si si, vas a comer lomo, pero te vas a ir pringao hasta las cejas…
Pierdes. El envase siempre gana.
Cuando te has podido tomar dos lonchas de lomo tienes las manos brillantes, manchada la camiseta, una ristra lomo en la mesa manchando mantel, o mesa, o encimera, el frigo abierto, el envase roto, hambre, sudor, cabreo y un tenedorcillo, dos cuchillos y unas tijeras sucias.
Qué quieres que te diga… un neandertal se jampa medio mamut desos y si me ve se parte… y eso 300.000 años después…
Algo no va bien… Algo no va bien, al menos, en el tema de los abre fácil.